El castigo corporal en niños es un tema que genera preocupación y debate a nivel global. Además de que es inmoral y es delito, hay otras muchas razones por las que nunca debes pegar a un niño. No importa cuál fue su comportamiento ni el nivel estrés de la situación, pegar nunca será una opción. Puede incluso tener profundas consecuencias emocionales y psicológicas para el menor. Muchos padres frustrados recurren a darles cachetes a sus hijos pensando que de ése modo aprenderán, cuando la realidad es que sólo están cultivando una semilla de odio y rencor. Como dice la psicóloga infantil Beatriz Cazurro, "todo lo que no es buen trato, es mal trato". En este artículo, exploraremos las razones por las que el castigo físico es perjudicial y ofreceremos alternativas efectivas y saludables para educar a los niños sin recurrir a la violencia.
Impacto del castigo corporal en los niños
Resulta muy alarmante y preocupante los casos de padres y madres que pegan a sus hijos (aunque sea flojo, aunque solo sea un "cachete" o "azote en el culo") como resultado de una frustración mal canalizada.
Muchos de ellos piensan que pegar no es tan malo… posiblemente a ellos también les pegaron y en el momento en que lo hicieron, se les quedó muy marcado en su subconsciente, tanto, que ahora reproducen lo mismo con sus hijos.
La violencia genera un ciclo negativo que no mejora el comportamiento
De verdad, es muy preocupante el gran número de padres y madres que piensan que dar un cachete a su hijo a tiempo es lo adecuado para enderezar su educación. Si tú también lo haces, debes saber que pegar nunca es una buena opción y que jamás estará justificado. No importa el contexto.
Un niño pequeño necesita amor, guía, orientación y cariño y en ningún momento y bajo ninguna circunstancia necesita ningún tipo de agresión, ni verbal ni físicamente. Está claro que todos cometemos errores, y si te acabas de dar cuenta de que no es algo que debas seguir haciendo, entonces sigue leyendo y comienza a ir por el buen camino.

Razones por las que jamás debes pegar a un niño
No mejora el comportamiento
Para que un niño mejore su comportamiento a la larga debe sentirse bien primero y si se está portando mal es porque hay algo en su interior que no le permita estar completamente bien y eso es lo que debemos trabajar desde las emociones.
Cuando se pega a un niño, ¿crees que se sentirá mejor? En absoluto, si le pegas se siente peor y peor se siente generando un ciclo negativo difícil de romper. Pegar a un niño destruye la autoestima y aumenta la ira.
Les vuelve agresivos
La violencia sólo genera más violencia, y esto también pasa en los niños. Pegar a un niño sólo les enseña a ser más agresivos con ellos mismos y con los demás, siendo una de las principales razones por las que un niño se vuelve violento.
Existen numerosas investigaciones que muestran cómo el castigo corporal en la infancia y el comportamiento agresivo o violento en la adolescencia y en los adultos está estrechamente ligado. Prácticamente la totalidad de los criminales más peligrosos fueron amenazados y castigados con regularidad en la infancia.
Los niños y los padres aprenden actitudes a través de la observación y la imitación de las acciones de sus padres, para bien o para mal. Por lo tanto, es responsabilidad de los padres dar un buen ejemplo de empatía y sabiduría para que sus hijos puedan crecer y desarrollarse emocionalmente estables.

Es maltrato infantil
Pegar a un niño, sacudirle, castigarle sin parar de forma abusiva e incluso usar la violencia tanto física como psicológica es maltrato infantil. No importa la cultura o el país, tampoco importa si está permitido o si se ve como algo «normal».
La realidad es que hacer a daño a un niño de cualquier modo y de forma intencionada, es maltrato infantil.
Los niños no aprenden
El castigo físico no enseña a los niños a resolver los conflictos de forma eficaz y humana. Cuando un niño se asusta, deja de aprender en seco. Un niño que es castigado sólo se preocupará por los sentimientos de enfado que tiene y pensará en formas de venganza (aunque sólo sean fantasías).
Por todo esto, se le priva al niño de la oportunidad de aprender métodos eficaces para resolver el problema. Un niño castigado no aprende a cómo poder controlar o prevenir situaciones similares en el futuro.

Se rompe el vínculo emocional
El castigo interfiere con la unión entre padres e hijo, ya que no es la naturaleza humana querer a quien nos hace daño. El verdadero espíritu de colaboración sólo puede surgir a través de un fuerte vínculo basado en los sentimientos mutuos de amor y respeto.
El castigo sólo frenará de forma temporal el mal comportamiento por miedo, hasta que el niño tenga edad suficiente para resistirlo y hacer frente a los padres. En cambio, la cooperación basada en el respeto durará permanentemente haciendo que la felicidad esté en el hogar.
Alternativas al castigo físico para educar
Mantener la calma y practicar la respiración como técnica de autocontrol
Mantén la calma y ten en cuenta alternativas. Si te sientes enfadado/a y fuera de control y solo tienes ganas de pegar a tu hijo, sal del contexto en el que te encuentras lo antes posible.
Respira hondo, cuenta hasta 10. Cuando encuentres este tiempo de silencio y calma contigo mismo/a, podrás encontrar una alternativa o solución al problema y pegar no será una de ellas.
En ocasiones los padres pierden el control porque están sometidos a mucho estrés. Si no puedes salir de la situación, entonces hazlo mentalmente y cuenta hasta 10 mientras respiras hondo. Ten en cuenta estas alternativas:
- Da opciones a los niños.
- Sé flexible.
- Sé un buen ejemplo.
- Usa consecuencias lógicas.
- Retira a los niños de las situaciones de conflicto.
- Informa a los niños de las consecuencias antes de que suceda el conflicto.
- Dile a tus hijos qué deben hacer en cada momento.
- Sé creativo ante situaciones conflictivas.
- Sé firme pero amable.
- Haz acuerdos y negocia con tus hijos antes de tiempo —así sabrán qué hacer en cada momento y las consecuencias—.

Cómo dejar de utilizar el castigo corporal
Consejos para evitar pegar a los hijos
Un primer paso para que los padres dejen de utilizar castigos corporales es intentar reconocer qué desencadenantes emocionales son los que les acaban llevando a la violencia. Una vez los tengamos claros, debemos buscar formas de manejarlos de manera efectiva.
¿Cómo se pueden manejar? Cada padre deberá encontrar lo que mejor le funcione, que puede ser desde la búsqueda de apoyo a través de grupos de padres hasta la terapia o recursos educativos que ofrezcan alternativas al castigo físico.
Técnicas de control emocional para padres
Una de las habilidades esenciales que deben desarrollar los padres para no utilizar castigos corporales es el control emocional. El aprender a manejar su estrés y frustración de una forma efectiva se puede traducir en respuestas más racionales y empáticas a los comportamientos desafiantes de sus hijos.
Entre las diferentes técnicas de control emocional que pueden probar tenemos la práctica de la meditación o la respiración consciente. Así como el simple hecho de tomarse tiempo para sí mismos, una forma muy fácil de autocuidado que les ayudará a recargar energías.
